Diario Elffuss
IA local · en tu GPU · Apache-2.0. Un caso nuevo cada día, contando lo que se puede hacer con IA que vive dentro de tu navegador.
Quique traducía el pliego haciendo fotos a su propia pantalla
No podía instalar nada en el ordenador de la empresa y tampoco quería pegar los precios del proveedor en cualquier web. Así que fotografiaba el monitor con el móvil, párrafo a párrafo.
Leer el caso →El capítulo nueve todavía no está para enseñárselo a nadie
Nuria lleva cuatro años escribiendo sobre su abuela. Quería una segunda opinión sin que el borrador saliera de su ordenador.
Leer el caso →Esa lista no era suya para subirla a ningún sitio
Amparo preside una comunidad de veintidós vecinos. Para que le ayudaran a redactar la convocatoria tenía que enseñar las deudas de otros. Se quedó con el dedo encima del botón.
Leer el caso →El correo que empieza con «Gracias por habernos acompañado»
A Bea le apagaron la herramienta con la que trabajaba desde hacía tres años. Le dieron veintiún días y un zip que no sabía abrir.
Leer el caso →Los tres borradores furiosos que nadie va a leer nunca
Rubén escribió cuatro versiones de su carta de dimisión un domingo por la noche. Mandó la cuarta. Las otras tres se apagaron con la pestaña.
Leer el caso →«Te quedan 2 traducciones este mes»
Chelo lleva una casa rural en Ribadavia y contesta correos en cuatro idiomas que no habla. Un viernes de agosto, con doce mensajes sin responder, se le acabó el contador.
Leer el caso →Ochenta cartas en alemán dentro de una caja de zapatos
Nuria vació el piso de su abuelo y encontró una correspondencia que nadie en la familia sabía leer. Traducirla dentro del navegador fue la forma de que no saliera de casa.
Leer el caso →El cuarto de calderas no tiene cobertura
Bego bajó al sótano de un hotel con una pieza nueva, dos folios en alemán y cero rayitas. La pestaña que llevaba abierta desde la mañana siguió funcionando como si nada.
Leer el caso →«Demuéstranos que ese código no sale de tu portátil»
A Rubén le pidieron por escrito que justificara con qué herramientas tocaba el código de un cliente. La respuesta fue apagar el wifi y seguir trabajando.
Leer el caso →Doce alumnos, doce pestañas y ninguna cuenta
Óscar preparó su taller de empleo con una IA de las conocidas. Duró siete minutos: el muro no era la tecnología, era el formulario de registro.
Leer el caso →El día que Nadia se fijó en lo que estaba pegando
Traduce cartas ajenas los martes por la tarde, en el local de una asociación de vecinos. Un requerimiento con el NIE de una vecina le hizo pararse justo antes de pulsar Enter.
Leer el caso →Marisa, un informe de alta y el botón que no pulsó
Todos hemos tenido delante un texto que jamás pegaríamos en una web cualquiera. Ese hueco es exactamente el que llena una IA que corre dentro de tu propio navegador.
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